martes, 29 de octubre de 2013

Nahuel Capítulo 9

- Señor, - oigo la voz de Torin por detrás mía. - el fármaco que le he proporcionado le tendrá dormido mínimo durante doce horas.

Miro a Zeil, hacia mucho tiempo que no le veía. Sonrío para mis adentros, tiene la misma pinta de creído que hace diez años, parece el mismo niño. La verdad, me hubiera gustado reencontrarnos en otras circunstancias no luchando por no matarnos.  Me estoy poniendo melancólico. ¿Cómo estará Ata? ¿Tendrá el pelo igual? Su dulce sonrisa me viene a la mente y me pongo rojo. Adoraba a Ata cuando era pequeño. Al conocerla se convirtió en mi amor platónico, fue amor a primera vista.

- Torin, haz lo que tengas que hacer para que se mejore cuanto antes. - y dándole ésas instrucciones salgo de la enfermería lo más rápido que puedo para que, ni Lon, ni Torin, se den cuenta del color de mi cara.
Intento no pensar en el pasado para recuperar mi tono original. Necesito aire así que salgo al exterior del estadio por bastidores. No hay nadie en la calle y la noche es fría. Miro al cielo, las estrellas y la luna pintan un cuadro hermoso.

- Ha sido una gran pelea. No me imaginaba que un mozo de cuadras se presentase a gladiador y le ganara al invencible Zeil. - dice una dulce voz a mis espaldas. Me giro del sobresalto y veo el cálido rostro de Vienna sonriéndome con dulzura.

- Vienna que alegría verte. - me fijo y sujeta en las manos una maleta - ¿Te marchas?

- Si, quería despedirme. Me caíste bien y, siéndote sincera, eres con la única persona con la que he cuadrado tan bien en mucho tiempo.

- Jo, gracias. - mierda, me estoy volviendo a sonrojar. Menos mal que es de noche y no puede verme tan claramente. - Pero quédate más tiempo, el Dereom aún no terminó.

- No puedo, es un camino muy largo y tengo que hacerlo a pié porque si no llamaría mucho la atención y me encontrarían...

- ¿Va alguien a por ti?

- ¡No! - se ha quedado petrificada - pero, emm... me he escapado de casa. Y no pienso volver, el futuro que me aguarda no es nada tentador.

- Bueno, se que no es un buen consejo, pero yo si tuviera valor también dejaría todo atrás y buscaría un camino nuevo que seguir en la vida, uno que elija yo, no uno que han elegido por mi.

- Exacto. ¿Sabes? Eres el único que me ha entendido. Gracias, por todo, pero ahora he de partir. Tengo un largo camino por delante.

- Espera, ven un momento.

La cojo de la mano y le obligo a seguirme al establo. Allí ensillo a Azabache y coloco las cosas de Vienna sobre él y la subo al caballo.

- Llévatelo, se que estaréis bien los dos. Él te cuidará bien.

- Nathanael, no sé si podría aceptarlo... - hace el amago de bajar del animal, pero se lo impido agarrándola por la cintura. - Es muy importante para ti este caballo. Es un regalo muy serio.
- No es un regalo, es una promesa de que nos volveremos a ver.

- Gracias. - me besa en la frente y comienzan a cabalgar.

El cabello negro de Vienna ondea bajo la luz de la luna. Vuelve la cabeza y se despide con la mano mientras una sonrisa de agradecimiento florece en su cara. Me doy palmadas en la cara para despertar de mis ensoñaciones, cuando ya está fuera de mi vista y vuelvo a ver a Zeil. Al ir llegando de nuevo al estadio pude ver al niño que estaba con Zeil entrar corriendo al estadio desde mi misma dirección, se habría quedado libre cuando llevé a Zeil a la enfermería... ¿Qué habría hecho fuera? No era de mi incumbencia, así que paso del tema. Entro y ya se me acerca Torin con una radiografía en la mano.

- Señor, el muchacho sufre de discos desplazados en la columna. - me señala en la radiografía lo que sería el problema, pero no entiendo de eso así que simplemente asiento. - Es tratable pero doloroso.

- No importa, Zeil es un joven fuerte. Pero tiene que estar bien cuanto antes para salir de aquí. La gente lo odia y como no se vaya lo más rápido posible lo acabarán matando. - torcemos un pasillo y se ve desde alli que la puerta de la enfermería está entre abierta y Lon está afuera de la sala. - Puedes hacer algo ahora mismo, ¿verdad?

- Si - me responde Torin. Entramos en la sala, Zeil y el niño están hablando dentro. Me da algo de rabia, Zeil está despierto y se va a entrar de todo lo que le haga Torin - Acabemos rápido con ésto. Nahuel, usted atelo a la camilla y que no se pueda mover, Lon, saca de aquí al niño.
Lon coge al niño, éste empieza a lanzar patadas al aire.

- ¡¡Déjame en el suelo!! - grita el pequeño.

Antes de que me de tiempo a pararlo, Zeil se arranca todos los cables que lo conectaban a las máquinas de control, coge una jeringuilla y se levanta en un intento de atacar a Lon, pero cae al suelo debido al dolor. Lon aprovecha y sale de la sala con el niño. Zeil me fijo que se muerde el labio, odia perder y hoy está quedando por los suelos, literalmente.

- Zeil, relájate. Va a estar bien, pero si tu quieres que tu espalda no se agrave y vaya a mejor debes estarte quieto y dejar que Torin te cure. - me mira con desconfianza, pero cede. Le ayudo a volver a la camilla y le tumbo de nuevo.